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Exijamos al Estado de Costa Rica que proporcione servicios básicos de aborto

Aurora


En Costa Rica es legal el aborto cuando la vida o la salud de las mujeres estén en riesgo.

Aún así, igual que Ana y Aurora, muchas mujeres han sido forzadas a llevar a término sus embarazos aunque el producto de los mismos no sobreviviría. En consecuencia, muchas han sufrido daños irreparables en sus proyectos vitales, y en su integridad física y psicológica.

Tu voz es importante— firma esta petición ahora y pídele al Estado de Costa Rica que permita a las mujeres costarricenses acceder a los servicios médicos que necesitan.




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Petición:

Dirigida a: Presidente Luis Guillermo Solís

Nos dirigimos a usted para expresarle nuestro apoyo a la aprobación de lineamientos y protocolos claros que permitan a las y los profesionales de la salud asegurar la aplicación del aborto terapéutico en el país. Desde hace al menos 50 años, se ha impedido a las mujeres costarricenses acceder a servicios legales de aborto aun cuando su vida o su salud se encuentra en riesgo.

Ana y Aurora son dos de estas mujeres.

Aurora fue informada que el producto de su embarazo no sobreviviría. Aunque su salud física y mental se deterioró enormemente luego de la noticia, se le negó su derecho a acceder a servicios de aborto terapéutico. En consecuencia, Aurora fue forzada a seguir adelante con un embarazo inviable, lo que le ocasionó severos sufrimientos físicos y emocionales. Finalmente, Aurora tuvo un parto precipitado, se le practicó una cesárea de emergencia y dio a luz a un feto que falleció pocos minutos después.

A Ana se le informó que el producto de su embarazo padecía de anencefalia, es decir, una malformación debido a la cual el feto carece de masa cerebral lo que hace absolutamente imposible su vida. Ana fue víctima de maltratos por parte del personal médico del hospital público en que estaba siendo atendida, se sumió en un estado depresivo agudo e incluso mostró comportamientos suicidas. Aunque lo solicitó, se le negó una cesárea, y fue forzada a llevar su embarazo a término, hasta que dió a luz de forma muy dolorosa durante siete horas a un feto muerto. A día de hoy, Ana padece estrés postraumático y alteraciones gastrointestinales fruto de las complicaciones médicas que tuvieron lugar durante su embarazo. Como consecuencia de los hechos, el proyecto vital de Ana se truncó abruptamente, y abandonó su carrera profesional y su trabajo.

Aunque la legislación costarricense permite la interrupción voluntaria del embarazo cuando la salud o la vida de las mujeres esté en riesgo, no existen procedimientos clínicos ni administrativos que permitan su implementación. Así, el acceso al aborto terapéutico no está claramente definido y muchos profesionales del ámbito médico no lo practican por temor a ser condenados por realizar un aborto no permitido bajo el actual Código Penal. Esta falta de regulación afecta particularmente aquellas mujeres en condición de mayor vulnerabilidad por carecer de los medios necesarios para acceder a servicios de salud reproductivos alternativos, por ejemplo, viajando a otros lugares para obtener el tratamiento médico oportuno.

Ante la falta de estas regulaciones y protocolos clínicos, casos como los de Ana y Aurora seguirán ocurriendo y se continuarán vulnerando los derechos humanos de cientos de mujeres costarricenses.

Exigimos al Estado la aprobación e implementación inmediata de los protocolos técnicos que impidan que hechos como estos se repitan, así como que se repare integralmente a Ana y Aurora por las violaciones que sufrieron en sus derechos.

El Estado de Costa Rica debe de proveer con urgencia servicios esenciales de salud sexual y reproductiva a todas las mujeres costarricenses.

*Los casos de Ana y Aurora fueron inicialmente presentados ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por el Centro de Derechos Reproductivos y la Colectiva por el Derechos a Decidir.

 

“Un pedazo de mi alma murió cuando descubrí que mi embarazo no era viable. Espero que nadie sufra lo que yo sufrí.”
—Aurora